Educación cachorros

Educación y manejo de los cachorros

Primera parte: Socialización

La socialización: es el proceso durante el cual el cachorro establece relación con animales de su propia especie y de otras especies en la que estamos incluidos los humanos. El periodo más receptivo es el comprendido entre las semanas 4 y 14 de vida. Para hacer del cachorro un perro sociable basta cumplir una serie de recomendaciones:

  • Mantener al cachorro con su madre y hermanos durante sus primeras 8-10 semanas de vida, para que así aprendan a jugar y relacionarse con otros perros, pero al mismo tiempo las personas que convivan con la camada deben manipularlos e interaccionar con ellos, pero sin sobreexcitarlos.
  • Sobre las 10-12 semanas de edad, los cachorros deben ser situados en su nueva casa para que se vayan habituando a su nueva familia, incluidos los demás animales que formen parte de ella.
  • Exponer al cachorro al mayor número posible de personas diferentes (edad, sexo, color, uniformes…), animales, lugares (parques, otras casas, oficinas, coches, clínicas veterinarias…) y otros estímulos (tráfico, obras…). Esta exposición debe ser muy gradual, en periodos breves de tiempo.
  • Las casas sin niños (especialmente futuros padres o abuelos) deben socializar al cachorro con ellos, a fin de reducir la posibilidad de problemas cuando los niños lleguen a ser parte de la familia.

La socialización continuará después de las 14 semanas de edad, durante toda la vida del perro.

Segunda parte: Relaciones sociales

Los perros son animales de manada y como tales establecen relaciones sociales con los individuos con los cuales conviven, considerando a los miembros de la familia humana como individuos de su manada. Para tener una buena convivencia, es necesario conocer y respetar sus necesidades básicas.

  • El cachorro necesita contacto, pensemos que esto lo conseguía fácilmente de su madre y de sus hermanitos y que ahora ya no los tiene. Durante los primeros días le ayudara a tranquilizarse, por lo que es importante no aislarlo (en la cocina, en el garaje… aunque luego de adulto sea el lugar elegido para su descanso) con eso solo conseguiremos un cachorro nervioso e inseguro. Este contacto se proporciona permitiendo y favoreciendo que pueda descansar junto a nosotros, esto no quiere decir necesariamente que le permitamos subir a las camas o sofá (sobre todo si de mayor no lo vamos a consentir) pero podemos poner su cama cerca de la nuestra y bajar una mano para tocarlo y que note que no está solo.
  • Los cachorros también necesitan morder y masticar, no solo por los dientes, sino porque junto al olfato es su forma de investigar el mundo. Tenemos que poner a su disposición gran variedad de objetos para que los mordisqueen e ir cambiándolos todos los días. Debemos de tener precaución de no dejar nada peligroso a su alcance (cables, productos de limpieza, medicinas…) o que no deban masticar, ellos no distinguen que eso no es suyo.
  • Crear rutinas con el cachorro nos ayudara a tener un perrito tranquilo: paseos (es fundamental para la adquisición de unos buenos hábitos higiénicos), comidas, descanso, cepillados y juegos.
  • Premiar todas las conductas obedientes con caricias o alimento e ignorar las conductas que no deseamos que se repitan y sobre todo nunca dar premios por iniciativa del cachorro (ladridos, lloriqueo, empujones…).
  • El cachorro debe de dejarse manipular, cepillar, limpiar oídos, dientes… Para ello lo haremos con premios, muy suave y en tiempos muy cortos (debemos terminar antes de que se canse) con eso nos aseguramos el éxito de la siguiente sesión.

Tercera parte: Adiestramiento básico (1)

Que el cachorro atienda a algunas ordenes puede ser importante para la convivencia, pero debemos tener en cuenta que las sesiones de adiestramiento han de ser muy cortas (apenas unos pocos minutos) y siempre con premios o juegos, nunca utilizaremos castigos. Empezaremos en casa, luego en sitios muy tranquilos sin distracciones. Las principales órdenes que conviene enseñar son:

  • Acudir a la llamada: se le puede enseñar llamándole por su nombre o preferiblemente con una palabra como “ven “o “aquí” y cuando obedezca premiarle con golosinas y juego. Puede ayudar agacharnos, dar palmas o andar hacia atrás mientras le llamamos. Muy importante, nunca utilizaremos la llamada para regañar al cachorro, incluso cuando tarde en obedecer siempre que llegue ha de recibir su premio. No soltarle en la calle hasta que obedezca perfectamente en casa y comenzar a enseñarle en lugares tranquilos sin distracciones.
  • Sentarse: Los cachorros pasan a la posición de sentado muy fácilmente por lo que es muy fácil de enseñar. Levantando la mano con un premio por encima de su cabeza, cerca de su nariz, a la vez que se le dice “siéntate”. A medida que el cachorro levanta la cabeza hacia el alimento, pasa de un modo natural a la posición de sentado, en el momento que lo haga se le dará el premio. Después daremos primero la orden y esperaremos a que el cachorro lo haga por sí mismo, si esto sucede se le recompensa, si no le ayudamos como al principio.
  • ” A tu sitio”: conviene que el cachorro tenga un lugar tranquilo donde descansar (cama, transportín o manta) y donde poder masticar sus premios y mordedores, que ese sitio sea un lugar agradable donde ir, el ir” a su sitio” no debe ser un castigo para el cachorro. Se le puede acostumbrar diciéndole “a tu sitio” y llevarle alguna golosina para que se quede tumbado. La cama del perro se pondrá en un sitio tranquilo, evitando zonas de paso como pasillos o cerca de puertas. El descanso es una de las necesidades más importantes de cualquier ser vivo, imprescindible en el proceso de aprendizaje, por lo que no debemos interrumpir a un perro que duerme, (esto nos llevaría a tener un perro muy nervioso y es el detonante de muchos problemas de comportamiento). En casas con niños pequeños hay que educar a los niños para que no molesten al cachorro cuando este descansando.

Nunca pegar al cachorro, el propietario sólo debe ser asociado con el afecto, con el juego o con las recompensas.

Adiestramiento básico (2)

  • Pasear sin tirar de la correa. Planteamos el paseo como un tiempo de esparcimiento de nuestro perro y no como una marcha militar en la que el cachorro tiene que ir a nuestro lado, en posición de “junto” y a la correa como una medida de seguridad y no de control. Necesitamos un arnés y una correa sencilla y larga, llevar algunas chuches también puede ser de ayuda. Hay que sujetar la correa y procurar mantenerla sin tensión, y disfrutar del paseo. Si tira mucho, podemos disminuir el paso, incluso pararnos y esperar a que venga a nuestro lado, pero lo haremos suavemente y sin tirones. Cuando parar y esperar no funcione, podemos llamarle y cuando esté a nuestro lado le daremos un premio.
  • Subirse de un salto. Los cachorros, sobre todo los de mayor tamaño, pueden ser una auténtica molestia cuando se suben encima de las personas, y muchas veces el problema es que la conducta persiste debido a las contradicciones entre los distintos miembros de la familia. Primero mantener los saludos en un tono moderado, para evitar que el cachorro se excite en exceso. Se le elogiará ligeramente y con tranquilidad cuando se acerque, pero solo si mantiene las cuatro patas en el suelo y no se sube de un salto. Mientras tanto es muy útil darle la espalda cuando venga con intención de ponerse a dos patas. Si todos los miembros de la familia siguen esta norma y son firmes en ello el cachorro se dará cuenta muy pronto que para recibir atención e incluso premios ha de tener sus cuatro patitas en el suelo.
  • Ladrido excesivo. El ladrido es un medio natural y normal de comunicación canina. Hay muchos tipos de ladridos: ladridos de alerta, de ansiedad, de juego, de miedo y el ladrido aprendido. Como hemos dicho es un leguaje natural, pero puede convertirse en un problema si es un ladrido constante. Es importante poder distinguirlos ya que sobre los cuatro primeros es difícil dar con la solución sin la ayuda de un profesional, pero el último es muy fácil de prevenir por parte del propietario. El ladrido aprendido es aquel que espera una respuesta de nuestra parte (comida, atención, juego, caricias e incluso regañinas o castigo) puede ser reforzado muy fácilmente cuando el cachorro consigue lo que desea (aunque sea castigarle, para él eso es tener nuestra atención) Tendremos en cuenta que el refuerzo puede pasar inadvertido cuando el dueño intenta interrumpir el ladrido mediante atención verbal o física. Por ello se debe evitar premiar el ladrido con atención, comida o juego. Muy útiles para parar este tipo de ladridos son *las señales de calma como son: girar la cabeza, pestañear, bostezar incluso hacernos los ocupados (es el momento perfecto para mirar el móvil o leer un libro).

*Las señales de calma, el leguaje de los perros”. Autora: Turid Rugaas. editorial: kns ediciones

Cuarta parte: Adquisición de hábitos higiénicos

En el cachorro el objeto de la micción y la defecación es eliminar del organismo los deshechos mientras que en los perros adultos esto forma parte, además, de otras funciones como comunicar información acerca del estado sexual, identidad individual, marcaje de territorios y posiblemente rango social.

En ocasiones la eliminación inapropiada puede ser consecuencia de una respuesta de miedo, ansiedad o excitación. El cachorro a partir de la novena semana de vida comienza a elegir la zona de eliminación más concreta, alejándose de donde duerme, y por ello el adiestramiento doméstico implica aprovecharse de esta circunstancia.

  • Al principio sacar al cachorro al aire libre cada poco tiempo y siempre cuando se levante y después de cada comida.
  • Esperar las señales previas a la eliminación tales como el olfateo y las vueltas en círculo. Cuando se observen llevar al cachorro al sitio elegido.
  • Usar siempre el mismo camino, ya que la identificación del olor y el lugar sirven para estimular la eliminación posterior.
  • Evitar zonas muy transitadas, con muchos estímulos que pueden distraer o asustar al cachorro, si esto sucede esperara hasta llegar a casa que para él es un sitio tranquilo y seguro.
  • Premiarle con palabras, caricias o recompensas siempre que lo haga en el lugar apropiado.
  • El paseo no debe de terminar inmediatamente después de que el perrito haga sus necesidades, continuaremos un poco antes de volver a casa.
  • Nunca debemos castigar al cachorro si no lo hace en el lugar elegido, limpiaremos sin darle importancia y cuando el cachorro no nos vea y a ser posible usar neutralizante del olor.

SOMOS VETERINARIOS. En The Gorilla Vets Company nuestro compromiso es poner a disposición de nuestros pacientes los mejores medios humanos y materiales.  Buscamos mejorar el bienestar de tu mascota gracias a la calidad de nuestros servicios veterinarios y la formación de nuestros profesionales.

Marta
Marta

Pídenos una cita

Comentarios recientes

    Comparte si te ha gustado